jueves, 23 de abril de 2015

MICROPYMES Y REDES SOCIALES: ESCASA PROFESIONALIZACIÓN Y PLANIFICACIÓN DE LOS CONTENIDOS



Las redes sociales se han convertido en una útil herramienta de comunicación para las grandes compañías, que las emplean tanto para informar a sus clientes como para interactuar con ellos. Sin embargo, la utilización de los social media como instrumento de promoción no es exclusivo de multinacionales y la presencia de microempresas es cada vez más habitual en los timelines. Esta es una de las principales conclusiones que arroja el informe “Desarrollo empresarial y redes sociales. El caso de las microempresas españolas”, elaborado por la Fundación Telefónica, en colaboración con Red.es; que indica que cerca de la mitad de las microempresas españolas gestiona su perfil en Facebook, Twitter y LinkedIn.

A pesar de que el índice de penetración es alto, el rendimiento que obtienen de las redes sociales es desigual por dos motivos fundamentales: la falta de profesionalización de los responsables de su gestión y la escasa planificación de los contenidos. Esto implica un alto grado de desconocimiento de todos los beneficios que les pueden aportar, desaprovechando estas herramientas para darse a conocer, mostrar sus productos o servicios, conseguir nuevos clientes potenciales o interactuar con los actuales.

Facebook es la principal red social para las micropymes y un tercio de las que la utilizan, actualizan contenidos de forma diaria. Le sigue Twitter, con una penetración del 70%, LinkedIn, usada por 3 de cada diez, y Google+ y Youtube, ambas presentes en el 20% de las empresas. Como curiosidades, el estudio indica que las organizaciones que solamente utilizan Facebook tienen una cultura digital menos desarrollada que las que tienen cuenta en otras redes; y que la proporción de compañías activas en Twitter es mayor en ciudades de más de 500.000 habitantes.

Llama la atención también que existen dos perfiles muy diferenciados: empresas muy activas, que gestionan diariamente las redes sociales, y otras de baja intensidad, que apenas prestan atención a sus cuentas. Entre el primer grupo, se situarían compañías de actividades profesionales, científicas y técnicas, que se caracterizan por su dinamismo. En el lado opuesto, se sitúan micropymes del ámbito industrial y de negocios tradicionales, que no perciben una relación directa entre su presencia en redes sociales con un aumento del número de clientes o del volumen de negocio.

En conclusión, falta aleccionar a las pequeñas empresas sobre qué pueden conseguir a través de las redes sociales y cómo emplear sus perfiles, mediante una planificación concreta, para alcanzar los objetivos propuestos.



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