
Ser la empresa con el personal más eficiente, con los mejores productos o los servicios más innovadores del mercado no basta para ser competitiva. Es necesario que el público conozca sus virtudes. A pesar de la importancia vital de la comunicación, para muchas empresas dedicar una parte de su presupuesto a ese apartado es un lujo, sobre todo en época de crisis. Suerte que el secreto de la eficacia comunicativa se esconde en la creatividad, y no en el dinero invertido. Las actuales herramientas de comunicación nos ofrecen la posibilidad de diseñar campañas completas a bajo coste, por menos de 3.000 euros. La clave es tener una idea rompedora que produzca impacto.