La
importancia del turismo internacional ha propiciado que se potencien todos los
destinos visitables, creando nuevas ofertas y, sobre todo, implantando campañas
de marketing específicas para cada uno de ellos.
Dentro
de la promoción turística resulta fundamental la existencia de una
estrategia de comunicación en los propios destinos, sin la cual, difícilmente
puede darse la propia actividad turística. Y, en este contexto, la información para
los turistas extranjeros en el lugar de vacaciones resulta imprescindible para
mejorar su experiencia durante la estancia y conseguir su fidelización.
Por
ello, las herramientas de comunicación
en los destinos deberían ser contempladas como una actuación estratégica dentro del marketing turístico, como los folletos de rutas y actividades en los
hoteles, la señalización de ciudades y pueblos, los vídeos de presentación, los
centros de interpretación, etc. Todos los instrumentos informativos deben
estar orientados a dos objetivos comunes: proyectar una imagen
positiva del lugar y, a la vez, facilitar la visita del turista, para redundar en su
buena impresión.
Es
decir, las actuaciones de las
organizaciones de turismo para atraer a los consumidores a su zona no deben
terminar con la venta. El proceso de decisión de compra debe ir más allá de
esta etapa, considerando que existe un comportamiento posterior, derivado de
las vivencias obtenidas por los turistas durante los propios viajes
contratados. Y el contacto de las personas con la
información-comunicación-promoción juega un papel clave en los resultados de
dichas experiencias, que pueden traducirse en comportamientos y actitudes, como
visitar un mayor número de locales o
atracciones, ampliar la estancia, tener un mayor conocimiento del sitio para
después recomendarlo a familiares y amigos, una actitud más favorable para
regresar, e incluso puede repercutir en una realización de mayores gastos en
los negocios del lugar. En definitiva, el turista contento es el mejor
prescriptor en el mercado de viajes, y a ello contribuye en gran medida que
esté bien informado.
Para
ello, todas las empresas y locales de cada
destino deben implicarse en la oferta de información turística, pues cada
rincón sin un consejo u orientación para el viajero es una oportunidad perdida
de dejar una huella positiva en su recuerdo.
Los
responsables de las campañas de marketing deben aprovechar la proximidad inmejorable con el público que ya ha acudido
al sitio, y dedicar más recursos y herramientas a comunicar en este apartado,
en lugar de destinar tan elevados presupuestos a procedimientos más ineficaces,
como la publicidad televisiva o los stands en ferias profesionales. Este
contacto directo con el turista, además de ser más efectivo, tiene un coste
mucho más reducido.
Por
ejemplo, el servicio de información
a través de folletos sobre lugares de interés disponibles en el hall de los
hoteles, así como los mapas gratuitos, representan un claro ejemplo de
«servicio ideal», ya que cuentan con un gran interés y utilidad para los
turistas, al mismo tiempo que su implantación no requiere ninguna inversión
importante, así como tampoco un coste apreciable en el mantenimiento del propio
servicio.
En
este sentido, es necesario mejorar la
colaboración entre los turoperadores, las instituciones públicas y los
establecimientos de todo tipo de los destinos turísticos (oficinas de turismo,
hoteles, restaurantes, etc.). Esta actuación exige una coordinación fluida
y la creación de una cultura de cooperación entre todos aquellos agentes que
directamente se benefician de las actividades turísticas.